Mostrando entradas con la etiqueta Controla el Peso. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Controla el Peso. Mostrar todas las entradas

El control de peso con Yoga


Los adultos que practican yoga con regularidad serían menos propensos a ganar peso y lo perderían con mayor facilidad, encontró un estudio publicado en la revista científica Terapias Alternativas en Salud y Medicina.

"Estos resultados pueden parecer curiosos, ya que el yoga no es un ejercicio agotador, por lo que no produciría una quema de calorías excesiva", asegura el Dr. Alan Kristal, de la División de Salud Pública del Centro Hutchinson.

Mientras que 30 minutos de yoga te ahce quemar 150 calorías, 30 minutos de caminata te hacen quemar 311 calorías, sin embargo, podría ser que el yoga tuviera beneficios otros beneficios que el ejercicio común no posee.

La pimienta negra te ayuda a bajar de peso


La pimienta negra ayudaría a evitar la formación de depósitos de grasa en el cuerpo, facilitando la pérdida de peso, según un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad Sejong, en Corea del Sur.

"La piperina, la sustancia picante de la pimienta, detendría el proceso de formación de las células del tejido graso, lo que reduciría la cantidad de grasa que el cuerpo almacena", explica la Dra. Ui-Hyun Park, del Departamento de Biociencia y Biotecnología de la Universidad Sejong.

De acuerdo con la Dra. Park, esto se debería a que la piperina bloquearía ciertos genes relacionados con la reproducción de las células del tejido graso; asimismo, influiría en la forma en la que el cuerpo metaboliza la grasa de los alimentos.

Para la Dra. Park, además, "La piperina parece tener el potencial para prevenir y tratar problemas como la obesidad y el sobrepeso".

Estudio sobre neuronas que producen el hambre

Una investigación a cargo de un grupo de científicos del Centro Beth Israel Diaconess (BIDMC), del Hospital Escuela de la Escuela de Medicina de Harvard, demostró que los circuitos neuronales que regulan el hambre y el acto de comer son controlados por la "plasticidad". Se entiende por plasticidad celular la capacidad de diferenciación que tienen unas células de otras, que pueden modificarse sin volver a su estado original.

Según un informe reciente de la publicación científica “Neurona”, de Cell Press, ciertas neuronas encargadas de transmitir conductas relacionadas con la alimentación sufren cambios anatómicos y se vuelven más activas durante el ayuno. Por esto se concluye que podrían aprender a responder mejor a los estímulos neurológicos que promueven el hambre.

"Hasta ahora la plasticidad no había sido evaluada en los circuitos neuronales que controlan la conducta de la alimentación. Con este nuevo descubrimiento podremos tratar de entender los mecanismos básicos del hambre y los factores que influyen en el aumento de peso y la obesidad" explica el doctor Bradford Lowell, PhD, investigador del departamento de Endocrinología, Diabetes y Metabolismo del BIDMC y profesor de la Escuela de Medicina de Harvard (HMS).

El doctor Clifford Saper, del departamento de Neurología del mismo centro, agrega: “para muchos animales, encontrar alimento para sobrevivir es su máximo desafío diario y la capacidad de aumentar esa actividad puede ser adaptativa. Si se lograra reducir esta actividad neuronal en los humanos con sobrepeso, podría ser un gran avance en las futuras terapias de pérdida de peso".

El hambre, el proceso de comer y el aumento o pérdida de peso están regulados por la dinámica actividad neuronal. El hipotálamo, esa zona del cerebro que controla las funciones automáticas del cuerpo, contiene neuronas que regulan las conductas alimentarias.

En trabajos realizados en el laboratoriodel Dr. Lowell se demostró que cuando cierto tipo de neuronas son activadas artificialmente en los ratones, los animales comen vorazmente, hasta cuatro veces más que el resto. Y el estímulo de otra clase de neuronas obtuvo ratones que comían menos y estaban mucho más delgados que el resto de los animales de control.

Actualmente se está investigando para entender el mecanismo neurobiológico que actúa en el proceso del comer y determinar los factores que controlan el hambre. La obesidad es una epidemia global y una de las mayores causas que provocan diabetes del tipo 2, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer

La torta para bajar de peso?

Mientras la mayoría de las dietas para bajar de peso insiste en la reducción del consumo de harinas refinadas y azúcar, y en la inclusión de frutas y vegetales en la dieta diaria, un nuevo estudio realizado en Israel sostiene que por el contrario más que erradicar del menú a los dulces, habría que incluirlos en el desayuno.

Investigadores de Tel Aviv realizaron un estudio para determinar qué comida del día y qué alimentos impactan más en la pérdida de peso en el corto y largo plazo.

Los expertos descubrieron que agregar chocolate, tartas u otros dulces en el desayuno ayudaría a perder peso sin aumentar en el largo plazo.

Para que esto sea posible, estos alimentos deberían estar incluidos en un desayuno balanceado de 600 calorías, que también tenga proteínas y carbohidratos.

“La clave es complacer al metabolismo a la mañana cuando el cuerpo está más activo, así tendrá menos tendencia a consumir cosas dulces el resto del día”, explicaron la profesora Daniela Jakubowicz, el doctor Dr. Julio Wainstein y la doctora Mona Boaz de la Universidad Sackker de Tel Aviv.

"El desayuno es el momento del día en que se aporta al cuerpo la energía necesaria para las tareas diarias. Es el horario donde mejor se regula la grelina, hormona que aumenta las ganas de comer", explica la profesora Jakubowicz. "Mientras el nivel de grelina aumenta antes de cada comida, durante el desayuno se muestra menos activo", concluye.

La publicación "Esteroides" describió detalles de la investigación, donde 193 voluntarios obesos, no diabéticos, participaron de la prueba durante 32 semanas. Se los asignó al azar en dos grupos con idéntico consumo calórico diario: 1600 los hombres y 1400 las mujeres. El primer grupo recibió una dieta baja en carbohidratos y un desayuno de 300 calorías; el segundo grupo recibió un desayuno de 600 calorías, rico en proteínas y carbohidratos, y siempre se incluía un postre, como por ejemplo chocolate.

Durante el estudio los participantes perdieron un promedio de 33 libras (15 kilos) por persona, pero en el segundo grupo hubo diferencias drásticas. Los participantes del primer grupo recuperaron un promedio de 22 libras / 10 kilo, en tanto que los del segundo grupo perdieron otras 15 libras cada uno (6,8 kilos). Al final de las 32 semanas, quienes habían consumido el desayuno de 600 calorías habían perdido un promedio de 40 libras (18 kilos) por persona.

Para los expertos, consumir más calorías en el desayuno tendría sentido porque activa las funciones del cuerpo y alivia los ataques de hambre típicos de las dietas restrictivas.

Diferencias entre las personas flacas y las personas con sobrepeso (II Parte)


6. Un gordito deja que el fracaso lo sobrepase; el delgado usa el fracaso para avanzar
La gente gordita asume que su futuro será igual a su pasado y nunca podrá modificarlo. Y cree que luego de haber fracasado con docenas de dietas o de haber perdido peso y haberlo recuperado, ya todo está perdido. Empiezan a hacer ejercicio y abandonan y tienen un sentimiento de fracaso que los inmoviliza.

7.Los gordos se dejan engañar con su imagen. Los flacos son realistas y objetivos
La sociedad emite mensajes contradictorios que no ayudan a la gente con sobrepeso. Expresiones como “lo grande es bello” y “las redondeces son agradables” pretenden alentar a que alguien con mucho sobrepeso se sienta conforme con su cuerpo. Así justifican un estado físico que les quita energía, vitalidad y entusiasmo. Incluso puede estar en riesgo la propia vida.

¿Es bueno ser el gordito feliz?
Según el autor Steve Siebold, "vivir en una falsa ilusión da permiso y justificación para seguir comiendo en exceso". En cambio, ser realista puede llegar a provocar mucho dolor emocional. Tanto como para terminar con ese comportamiento autodestructivo de ingerir más de lo necesario y llenarse de libras.

8. Quien necesita bajar de peso dice “empiezo el lunes”. El delgado sabe que ese día no llega nunca
La persona con sobrepeso se engaña a sí misma pensando que puede romper la dieta, volver a empezar el lunes y eventualmente tener éxito. El delgado en cambio reconoce que es una trampa psicológica y una excusa para comer de más y mantener la obesidad para siempre.

9. Para los gorditos el ejercicio es una carga...Para los delgados, algo que "necesitan" para sentirse bien
La gente con sobrepeso no disfruta ni valora la actividad física. Odia la idea de transpirar y perder tiempo y energía. La gente flaca en cambio, sabe que es un hábito saludable que no se puede dejar de lado. No lo aman ni lo odian: tienen la disciplina de saber que no es negociable.

10.Elecciones que mantienen gordos a los gordos y flacos a los flacos
Ser gordo o flaco es una elección ya que nadie está obligado a comer o a hacer ejercicio. Cada uno es 100 % responsable de la imagen que le devuelve el espejo, que surge de lo que se hace cada día, de las comidas que se eligen y del tiempo que se dedica a hacer ejercicio.

11.La culpa es del...¡cocinero!
La gente obesa tiende a eludir responsabilidades o negar evidencias en lo que tiene que ver con la dieta y el sobrepeso. Frecuentemente culpan a la fábrica de alimentos, a la cadena de comida rápida o a los anunciantes. La gente delgada en cambio, es conciente de las elecciones que hace cada vez que se sienta a la mesa.

Diferencias entre las personas flacas y las personas con sobrepeso (I Parte)

Uno de cada tres adultos y uno de cada seis chicos son obesos en los Estados Unidos. Las personas con sobrepeso no logran adelgazar, aún cuando un estudio de la Asociación Dietética Americana ha demostrado que el 38% reconoce que debería comer mejor. Pero, ¿qué hace que una persona sea delgada y otra tenga tendencia al sobrepeso?




Steve Siebold, ex atleta profesional y coach psicológico, enumera en su libro “Muere gordo o Ponte firme” las diferencias de hábitos y pensamiento entre las personas delgadas y las personas con sobrepeso u obesas. Conocerlas puede ayudar a tomar conciencia de nuestros hábitos poco saludables ¡y cambiar de estilo de vida para siempre!

1. Una persona gorda come por placer. Una delgada, para alimentarse
Muchas veces la comida se toma más por una actividad placentera que por una necesidad del organismo. Más si se tiene en cuenta que actualmente la comida está disponible a toda hora y no hay que procurarse el alimento como en tiempos remotos. Y eso da lugar a excesos. Así aumentan las tentaciones para aquellos que comen por placer, ya que a la vuelta de la esquina siempre habrá algún bocadillo que despierte el deseo.

La golosina de la felicidad
Las personas delgadas comen para estar saludables y tener energía, en tanto que las personas obesas o con sobrepeso relacionan comida con felicidad y se tientan con todo tipo de productos que ven en las publicidades. Los flacos las ignoran y eligen comidas más saludables, por eso comer para estar sano o comer para estar feliz es una diferencia de enfoque que cambia todo.

2.Para un gordito, las dietas no funcionan. Para un flaco, es la gente la que no funciona
Un alto porcentaje de estadounidenses tiende a justificarse diciendo que "la dieta no ha funcionado", cuando en realidad no lo han intentando lo suficiente. Así no se culpan por haber fracasado o disimulan su falta de compromiso. Sin embargo, la primera regla para adelgazar es cumplir el plan de dieta para poder ver los resultados. Y no sirve hacerlo en parte, ¡la entrega tiene que ser total!

3. La persona con sobrepeso espera que alguien la rescate de la obesidad
La gente con exceso de peso suele culpar a los fabricantes de alimentos y a los restaurantes porque los hacen tentar. También esperan alguna ayuda externa que los ayude a perder peso. Los flacos saben bien que si llegaran a engordar, sólo los puede salvar el que se refleja en el espejo: o sea ellos mismos. No hay héroes que lleguen para salvarlos y su mantra es: “soy responsable.”

4. Una persona gorda come en forma emocional. Una flaca, en forma estratégica
Una persona obesa come, cuando se siente mal. Pero cuando está contenta también come, ya que es una manera de premiarse. Los delgados piensan diferente: evitan la ingesta emocional y eligen comer solo cuando tienen hambre. Y si quieren premiarse, buscan otro tipo de premios: un paseo, una caminata o algún producto de belleza, por ejemplo.

5.Para una persona con libras de más, perder peso es doloroso. Para alguien delgado, es un precio a pagar
La verdad es simple: estar saludable y en línea cuesta. No hay dieta que no requiera disciplina y sacrificio; tampoco existen pastillas mágicas, ni pociones para adelgazar. El flaco asume que tiene que hacer el esfuerzo mientras el gordo se lamenta y no hace nada.

Lo que no tienes que hacer, si quieres bajar de peso (II Parte)


6. Elegir el menú con el bolsillo
Un estudio de la Universidad de Carolina del norte en Chapel Hill halló que la gente come comida “chatarra” debido a su precio. Si los combos aumentan de valor, entonces el consumo disminuye. Un ejemplo es lo que ocurrió con la pizza. En los últimos 20 años su precio aumentó un 10 por ciento; su consumo disminuyó un 12 por ciento.

7. Consumo exagerado de azúcar
Viene en distintas formas, desde galletas hasta jarabe de maple, y contribuye no sólo a que aumente la obesidad sino también predispone a una gran cantidad de problemas de salud como alta presión arterial, enfermedades cardíacas, diabetes y depresión. “Imagina 150 sacos de azúcar apilados en tu garaje. Esto es lo que consume una persona promedio cada año!”, ilustra el Dr. Fabrizio Mancini, autor de “El poder de la autocuración”. Para evitar tanto consumo de azúcar, el especialista sugiere evitar el azúcar y la harina refinadas, disminuir el alcohol, entre otros

8. Tener una actitud pesimista frente a la dieta
Si eres optimista, sentirás que puedes tomar el control de tu vida e influir mejor en tu salud”, dijo el Dr. Fabrizio Mancini. “Un optimista después de ir al médico dice: el doctor tiene razón. He comido mucha comida chatarra, necesito comer más frutas y vegetales y cortar con tantas calorías. Voy a empezar a ir al gimnasio al menos tres veces por semana. Un pesimista, en cambio, se sentirá desprotegido, por lo que nunca tomará decisiones saludables”. Según el Dr. Mancini, los pesimistas siempre tienen profecías negativas auto-cumplidas.

9.Dedicarle poco tiempo a las comidas
Dejar pasar muchas horas sin comer es contraproducente. Porque con hambre, podemos caer en la tentación de comer lo primero que veamos. Además, tal como explica la Dra. Jessica Bartfield, especialista en pérdida de peso del Hospital Loyola Gottlieb Memorial. “El cuerpo necesita un flujo constante de glucosa durante el día para mantener el nivel de energía y prevenir que el metabolismo se haga más lento”.

10. No dormir lo suficiente
Aunque no lo parezca, el sueño está íntimamente relacionado con el sobrepeso. “Diversos estudios han demostrado que las personas que duermen menos de seis horas tienen niveles elevados de Ghrelin, una hormona que estimula el apetito, especialmente de alimentos altos en carbohidratos o calorías”, describe la Dra. Jessica Bartfield.

Lo que no tienes que hacer, si quieres bajar de peso (I Parte)

1. Comer porciones más grandes y con más frecuencia
El estadounidense promedio come mucho más afuera de su casa que antes. “Además, las porciones ahora se duplicaron o triplicaron, lo que implica un exceso de calorías que hay que quemar”, explica la Dietista Alison Massey, del Centro de Endocrinología del Centro Médico Mercy. El mejor ejemplo: un bagel hace 20 años tenía 140 calorías y ahora tienen 320.

2. Beber demasiadas bebidas azucaradas
Una botella de 20 onzas de Coca Cola (casi 600 ml) tiene 240 calorías; un Café Machiato de Starbucks, 230. Según la experta Alison Massey, “con reducir 500 calorías de nuestro consumo diario, podríamos perder entre 1 y 2 libras por semana (casi medio o un kilo, respectivamente)”.

3. Sobrestimar las calorías que quemas en el gimnasio
Si no se hacen algunos cambios en la alimentación, el ejercicio –aunque es necesario para bajar de peso y mejorar la salud general- no es suficiente. “Algunas personas sobrestiman la cantidad de calorías que queman cuando entrenan y no eliminan suficientes calorías de su dieta”, explica la dietista Alison Massey, del Centro Médico Mercy. Para tener en cuenta: una persona de 200 libras (90 kilos), si camina durante 20 minutos (a 20 millas / 32 km), quemará 145 calorías.

4. Subestimar las calorías que consumes
Es un problema bastante común entre las personas que están luchando la batalla del sobrepeso: distorsionar las porciones. “Algunos studios sugieren que se subestiman las calorías cuando las porciones son grandes”, comentó la dietista del Centro Médico Mercy.

5. Cada vez estamos más estresados
Vivir corriendo, preocupados por cumplir con todas nuestras responsabilidades no ayuda a bajar de peso. “Cuando estamos estresados nuestro cuerpo produce cortisol, una hormona que aumenta el apetito y nos lleva a comer de más”, declaró la nutricionista Jenny Patrizia, que aparece cada mes en Despierta América, de Univision.

Controla tu peso a través de La Alimentación

En este artículo tenéis unas pautas muy concretas en la lucha por perder peso y sobre todo para ganar en salud. Son pautas generales así que recordad que para casos particulares siempre es mejor consultar con el especialista.

Respecto a la dieta:
* Olvídate de contar calorías y gramos.
* Bebe entre1 litro y medio y 2 de agua.
* Come regularmente durante el día. Es preferible hacer tres comidas y dos tentempiés.
* Come algo de proteína en cada comida y cada tentempié.
* Reduce el consumo de carbohidratos con un índice glicémico alto (ver lista anterior).
* Aumenta el consumo de vegetales con un índice glicémico bajo (los que no aparecen en la lista).
* Elimina totalmente los azúcares (azúcar de mesa, miel, siropes, sacarina, refrescos, etc.) y estimulantes como el café, té y bebidas con cafeína.
* Reduce al máximo el alcohol.
* Reduce el consumo de carne roja, leche y grasas saturadas, fritas e hidrogenadas (como la margarina).

Aumenta los siguientes alimentos, ideales para una dieta sana y reguladora del peso: los frutos secos, semillas, algas, quínoa, trigo sarraceno, pescado, carne blanca, legumbres, productos de soja, huevos, vegetales y fruta (ésta en moderación, un máximo de 3 piezas al día).

Aunque cada persona necesita un tipo de alimentación individual y basada en sus necesidades bioquímicas, en términos generales, la alimentación de un día típico podría ser la siguiente:

Desayuno
Tostadas de pan de centeno con crema de cacahuete o almendras, un yogurt de soja con fruta fresca; y un puñado de semillas de calabaza y sésamo.

Media mañana
Una pieza de fruta con un puñado de almendras.

Comida
Una ensalada variada con aguacate, semillas de girasol y lino; plato de lentejas con vegetales.

Media tarde
Un batido de leche de soja con fruta y frutos secos.

Cena
Filete de pescado con verduras; rodajas de tomate, berros y aceitunas con aceite de oliva y orégano.

Las personas que no comen en casa, sino en restaurantes, pueden optar por un menú típico, pero evitando los platos fritos, el postre y el pan. Es fundamental asegurarse de comer algo de proteína y evitar los carbohidratos más nocivos como son el pan, patatas, pasta refinada, etc.

statistics

Con la tecnología de Blogger.

Contact

Popular Posts