Buenos Ejercicios para ejercitar las piernas



Antes de empezar un programa de ejercicios para las piernas, debes tener muy en cuenta que no es posible hacer ejercicios para desarrollar o reducir solamente una parte del cuerpo. Si quieres tener piernas bonitas, necesitas ejercitarte y ponerte en forma de la cabeza hasta los pies.

Por esta razón, la base para lograr este objetivo es el ejercicio aeróbico realizado de forma regular de 3 a 5 días por semana, de 30 a 60 minutos cada vez, acompañado de una dieta apropiada. Algunos ejemplos de ejercicios aeróbicos que enfatizan la actividad en las piernas son: subir escaleras, montar bicicleta, caminar, patinar o correr.

Una vez que hayas establecido tu rutina regular de ejercicio cardiovascular puedes empezar a ejercitar partes específicas de tu cuerpo, como las piernas.

Ejercicios sencillos y efectivos

A continuación te presentamos algunos de los ejercicios más efectivos para las piernas que puedes hacer en tu casa con toda comodidad y que pueden servirte de guía para elaborar tu rutina.

Antes de empezar, recuerda que debes iniciar despacio, como con cualquier rutina nueva, y dejar de hacer algún ejercicio si sientes mucho dolor o incomodidad.

1. Cuclillas squats:

  • Este ejercicio tonifica los siguientes músculos de la parte baja del cuerpo: los muslos, las caderas y los glúteos.
  • Empieza de pie, con las piernas abiertas a lo ancho de la pelvis y con las manos en las caderas nivel básico o sosteniendo pesas manuales, o mancuernas, con los brazos flexionados y las manos a la altura de tus hombros nivel avanzado.
  • Mantén la vista hacia adelante y aprieta los músculos abdominales para mayor estabilidad.
  • A continuación, dobla las piernas con las rodillas perpendiculares a los tobillos y echa las caderas hacia atrás, como si te fueras a sentar. No bajes más de 90 grados.
  • Con lentitud, regresa a la posición inicial, manteniendo tus talones en el piso.
  • Empieza con una serie de 10 a 15 repeticiones. Poco a poco, aumenta a 2 ó 3 series si quieres que tu rutina sea más estimulante.


2. Paso adelante lunge :

  • Comienza de pie, con los pies separados a más o menos 20, cm 8 pulgadas de distancia.
  • Da un gran paso adelante con el pie derecho, sin mover el otro pie, flexiona las rodillas y baja el cuerpo hacia el piso, con tu torso recto, hasta que tu rodilla izquierda esté a unos 8 cm, 3 ó 4 pulgadas del piso.
  • A continuación, empuja el pie derecho hacia el piso y, con un movimiento hacia arriba y atrás, regresa a la posición inicial.
  • Repite el movimiento con la otra pierna.
  • Haz este ejercicio muy despacio al empezar para asegurarte de lograr buena forma. Haz tres series de estos ejercicios con cada pierna, cuatro veces a la semana. Si el movimiento es muy fácil para ti, puedes hacerlo con pesas en cada mano.

3. Curl de piernas leg curl:

  • Para que este ejercicio sea más eficaz, necesitarás utilizar pesas que se fijan a los tobillos.
  • Empieza en posición "a cuatro patas", con las rodillas y las manos en el piso, y estira una pierna hacia atrás hasta que la rodilla esté derecha y un poco más alta que la cadera.
  • Dobla la rodilla hacia tu cuerpo lo más que puedas y estírala otra vez, pero no dejes que ésta baje a un nivel inferior a tu cadera.
  • Haz una serie de 15 a 25 repeticiones con cada pierna y repite la serie 2 ó 3 veces. Para mayor resistencia, puedes usar más peso.

La dieta del hombre primitivo



En ocasiones al hablar de “dieta” los nutricionistas no se refieren a una restricción en el consumo de ciertos alimentos o a una reducción en la ingesta de calorías sino a una manera de alimentarse. Al respecto, aún hoy existen tribus de cazadores y recolectores que conservan la dieta de la Era Paleolítica de hace 10,000 años. Son nativos delgados y fuertes que no padecen los males de la era moderna como obesidad, diabetes o enfermedades cardiovasculares.

La paleo-dieta, también conocida como la dieta del cazador o del hombre de las cavernas, es bien simple: sólo se consume lo que da la Naturaleza. Basta imaginar a un personaje de la Edad de Piedra, que puede comer carne si logra cazar alguna presa o si la salida de pesca fue afortunada. Y en ese caso, tendría alimento para dos días a lo sumo, antes de que la carne se eche a perder. ¡No había refrigeradores en ese entonces!

Si la caza no es propicia, recurre a las plantas: raíces, frutos y bayas, y huevos si encuentra algún nido. Al ser nómade, no cultiva ni consume harinas: ¡no hay panes o galletas, que son la perdición de la dieta de nuestros días!

El doctor Loren Cordain, experto en genética y alimentación del Paleolítico y profesor de la Universidad del Estado de Colorado, es el autor de la "Paleo Dieta". Sobre ella, expresa: “Los ensayos clínicos demostraron que es óptima ya que permite reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, presión sanguínea e inflamación, ayuda a bajar de peso, reduce el acné, promueve una salud óptima y un desempeño atlético”.

El experto sostiene que las enfermedades contemporáneas son consecuencia directa de lo que comemos, ya que el hombre del pasado consumía más frutas, verduras y proteínas, menos cereales y pocas grasas saturadas.

Jim White, vocero de la Academia Americana de Nutrición y Dietas opina que si adoptáramos la paleo-dieta, “seríamos mas sanos y más delgados. Lo que el hombre de las cavernas no comía, nosotros tampoco deberíamos consumirlo”. Este estilo de alimentación coincide bastante con el propuesto en la Guía Dietaria para los Americanos, pero es más abundante en grasas y proteínas y más reducida en el consumo de carbohidratos.

“Excluir granos enteros, legumbres y lácteos puede ser riesgoso porque estos alimentos son ricos en nutrientes y contienen calcio y vitamina D. Sin ellos, sería necesario recurrir a suplementos”, opina White.

Al respecto, Cordain disiente: “estos alimentos son sanos, pero nuestro genoma no está realmente adaptado a ellos y producen inflamación a nivel celular que puede promover enfermedades”, explica.

Entonces, ¿sí o no a los lácteos y los granos? “Como en todo, el exceso es un problema”, concluye White.

La paleo-dieta propone una porción diaria de cualquier tipo de carne, huevos, frutas y verduras frescas y frutos secos. Y sugiere olvidarse de los cereales, legumbres, lácteos, papas y por supuesto, azúcar y sal. Y si bien en la Edad de Piedra no se producía, aconseja agregar una cucharada diaria de aceite de oliva, girasol, uva o soja.

La menopausia y la alimentación



Las mujeres mayores que no deseen aumentar de peso tras la menopausia, quizás deban tomar en cuenta cuatro conductas alimentarias específicas, según una investigación reciente. "Perder peso y mantener la pérdida de peso es extremadamente difícil", aseguró Bethany Barone Gibbs, profesora asistente de salud y actividad física de la Universidad de Pittsburgh.

Esta observación surge tras estudiar los cambios, a corto y largo plazo, de casi 500 mujeres con sobrepeso u obesas, todas a finales de los 50 años. Halló ciertos hábitos alimentarios específicos relacionados con perder o no perder peso, donde a largo plazo les fue mejor a aquellas mujeres que:

. aumentaron el consumo de frutas y verduras
. redujeron los postres
. redujeron las bebidas azucaradas
. redujeron la ingesta de quesos y carnes (clasificadas en un mismo grupo)

Barone Gibbs tomó registros en dos oportunidades: a los seis meses y a los cuatro años. Los primeros cambios conductuales relacionados con cambios en el peso no fueron los mismos a los cuatro años. A los seis meses, comer menos postres y comida frita, beber menos bebidas azucaradas, comer más pescado y comer fuera de casa con menos frecuencia se relacionaron con una mayor pérdida de peso.

Sin embargo, a los cuatro años, no todas esas conductas siguieron vinculadas con la pérdida de peso. Este hallazgo sugiere que algunas conductas por lo general no se mantienen a largo plazo, planteó. Por ejemplo, la relación entre reducir la comida frita y el control del peso no fue aparente a los cuatro años. "Quizás sea posible abstenerse de las papas fritas durante seis meses, pero no para siempre", apuntó.

A largo plazo, las que comían más frutas y verduras, y menos carne y queso, eran más propensas a mantener la pérdida de peso. Los cambios en la dieta y en el peso eran pequeños. "Si aumentaban la ingesta de frutas y verduras en dos al día [respecto a la cantidad que consumían antes], se notaba una pérdida de 1.4 kilos (3 libras) al fin de los cuatro años", apuntó.

Reducir las bebidas azucaradas en 16 onzas al día también se relacionó con la pérdida de unos 1.4 kilos (3 libras) tras cuatro años. Quizás valga la pena que las mujeres que deseen perder peso y mantener la pérdida adopten las estrategias que funcionaban a los cuatro años, señaló Barone Gibbs.

Más de un tercio de los adultos estadounidenses son obesos, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Entre las mujeres mayores, los declives naturales en el gasto energético (muchas se hacen sedentarias) podrían dificultar la pérdida de peso a largo plazo, según Barone Gibbs.

Algunas mujeres mayores culpan el aumento de peso a un metabolismo más lento, pero el proceso es más complejo. A medida que las personas envejecen, la cantidad de músculo declina y la cantidad de grasa corporal aumenta, de forma que queman menos calorías. Los expertos señalan que, en última instancia, lo que determina el sobrepeso no es la velocidad del metabolismo, sino cuánto se come y cuánta actividad se hace.

Conoce mas de la dieta hipocalórica



Un nuevo estudio realizado con monos contradice resultados de investigaciones anteriores que sugerían que la restricción calórica podría fomentar la longevidad. Una reducción de calorías puede traer una variedad de beneficios de salud, desde un mejor metabolismo hasta unas tasas más bajas de diabetes y cáncer, y una función inmunitaria más fuerte. Pero no respaldó la idea de que sea una fuente de la juventud.

Durante los últimos 70 años, los investigadores han descrito cómo comer menos calorías significa vivir más tiempo, al menos para los animales que tienen una esperanza de vida más corta desde el principio, como los ratones y las ratas.

En el nuevo estudio sobre restricción calórica en primates, que son los animales emparentados más de cerca con los humanos, los investigadores compararon la salud y la longevidad de más de cien monos que llevaban dietas que proveían todas las calorías diarias recomendadas (el grupo de "control") o alrededor de 25 por ciento menos calorías.

Los animales cuyas calorías se redujeron no vivieron más tiempo, pero fueron más propensos a evitar la diabetes y a tener un mejor metabolismo. Los que comenzaron la dieta de restricción calórica en la niñez o la adolescencia también obtuvieron protección contra el cáncer y una mejora en el sistema inmunitario.

"No creo que estemos contradiciendo el dogma de la restricción calórica. Nuestro estudio no es una contradicción directa, ya que no señala que no funcione. Muestra que funciona de forma distinta", apuntó Julie Mattison, científica de planta del Laboratorio de Gerontología Experimental del Instituto Nacional del Envejecimiento (NIA) de Estados Unidos, en Maryland.

Investigaciones anteriores han reportado que los monos sometidos a restricción calórica viven más, aunque las diferencias en las dietas usadas en distintos estudios podrían ser importantes, anotó Mattison.

Un estudio realizado en el Centro Nacional de Investigación en Primates de Wisconsin dio a todos los monos una dieta más rica en azúcar que la del estudio actual del NIA. Y mientras los monos del grupo de control del estudio de Wisconsin comían todo lo que deseaban, el estudio de la NIA suministró porciones fijas al grupo de control.

Esas diferencias en el plan de dieta "nos dan dos respuestas distintas, que es bastante valioso tener", aseguró Mattison. Y añadió que su estudio pudo capturar unos efectos de la restricción calórica en los monos (y quizás también en los humanos) que ya consumen una dieta equilibrada y moderada, mientras que el estudio de Wisconsin sugiere el resultado posible de reducir la ingesta calórica si se come en exceso, o se tiene una dieta mala.

Los avances en la salud de los monos en restricción calórica no fueron suficientes para afectar las tasas de mortalidad. Las causas comunes de muerte fueron enfermedad cardiovascular, endometriosis en las hembras y cáncer, apuntó Mattison. La tasa de enfermedad cardiaca pareció ser ligeramente más alta en los animales jóvenes en restricción calórica, aunque la tasa es baja y es demasiado pronto para saber qué significa, apuntó Mattison. 

Leonard Guarente, director del Laboratorio Glenn de la Ciencia del Envejecimiento del Instituto de Tecnología de Massachusetts, dijo que "toda la evidencia que señala a que la restricción calórica mejora la salud incluso en los primates es bastante firme". Sin embargo no apoya la restricción calórica para las personas más allá de simplemente comer una dieta sana y evitar comer en exceso. "Me han dicho que no es muy divertido, y si no se hace de forma adecuada, puede resultar nocivo".

La mitad de los animales del grupo joven siguen con vida, y es posible que el equipo termine observando una mejora en la longevidad asociada con un régimen de restricción calórica en esos supervivientes, dijo Mattison. El estudio de Wisconsin solo evaluó la restricción calórica en monos jóvenes de 7 a 14 años de edad. Los científicos señalan que con frecuencia la investigación con animales no produce resultados similares en humanos.

El control de peso con Yoga


Los adultos que practican yoga con regularidad serían menos propensos a ganar peso y lo perderían con mayor facilidad, encontró un estudio publicado en la revista científica Terapias Alternativas en Salud y Medicina.

"Estos resultados pueden parecer curiosos, ya que el yoga no es un ejercicio agotador, por lo que no produciría una quema de calorías excesiva", asegura el Dr. Alan Kristal, de la División de Salud Pública del Centro Hutchinson.

Mientras que 30 minutos de yoga te ahce quemar 150 calorías, 30 minutos de caminata te hacen quemar 311 calorías, sin embargo, podría ser que el yoga tuviera beneficios otros beneficios que el ejercicio común no posee.

La pimienta negra te ayuda a bajar de peso


La pimienta negra ayudaría a evitar la formación de depósitos de grasa en el cuerpo, facilitando la pérdida de peso, según un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad Sejong, en Corea del Sur.

"La piperina, la sustancia picante de la pimienta, detendría el proceso de formación de las células del tejido graso, lo que reduciría la cantidad de grasa que el cuerpo almacena", explica la Dra. Ui-Hyun Park, del Departamento de Biociencia y Biotecnología de la Universidad Sejong.

De acuerdo con la Dra. Park, esto se debería a que la piperina bloquearía ciertos genes relacionados con la reproducción de las células del tejido graso; asimismo, influiría en la forma en la que el cuerpo metaboliza la grasa de los alimentos.

Para la Dra. Park, además, "La piperina parece tener el potencial para prevenir y tratar problemas como la obesidad y el sobrepeso".

Grasa que combate la obesidad


El cuerpo almacena dos tipos de grasa: la blanca y la parda o marrón. La primera es la clásica de la zona abdominal y los llamados “michelines”, tal como se llaman a los "rollitos de la cintura" en algunos países hispanos. 



La grasa marrón se localiza generalmente en la zona del cuello, hombros y grandes vasos del tronco, y es usada por el organismo para quemar energía y por ello, aunque parezca imposible, ayuda a prevenir la obesidad, según explican los expertos. 

Un estudio recientemente publicado en la revista Nature Medicine reporta que investigadores de Estados Unidos descubrieron cómo hacer que la grasa blanca asumiera las características de la grasa marrón, al bloquear el metabolismo de la vitamina A en la primera.

"Los mecanismos que podrían permitir que la grasa blanca asuma las características de la grasa marrón, han estado recibiendo una creciente atención como posible forma de tratar la obesidad y sus complicaciones", aseguró el líder del estudio, doctor Jorge Plutzky en un comunicado de prensa del Hospital Brigham and Women's de Boston. El experto es director del Programa de Prevención de la Enfermedad Vascular del hospital y de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, en Boston.

¿Qué es la grasa marrón? 

La grasa marrón es un tejido cuya función principal es producir calor, ya sea para lograr la regulación térmica del organismo o para lograr un balance de energía. Se la considera una "grasa buena", ya que 50 gramos de ella permiten quemar unas 500 calorías diarias, que equivalen a una hora de ejercicio aeróbico. Los niños tienen este tejido que ayuda a regular su temperatura corporal, y se creía que con la edad se transformaba en grasa blanca. Hoy se sabe que también está presente en los adultos, aunque en menor cantidad, y se podría utilizar en tratamientos contra la obesidad. 

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