Algunos datos de la Anorexia



Un estudio reciente pudo determinar que las personas que sufren de anorexia tienen dificultades para juzgar el tamaño de sus propios cuerpos, pero son capaces de medir el de los demás con precisión.

Se realizaron pruebas entre 25 personas enfermas de anorexia y 25 que no sufrían del trastorno, a quienes se mostró una apertura en forma de puerta, y se les pidió que juzgaran si ellos mismos, u otras personas, podrían pasar por ella.

En experimentos anteriores, las personas anoréxicas creían que no podían pasar por la puerta aunque tuviera más que suficiente anchura. En este estudio, los anoréxicos tenían mayor precisión al juzgar si otras personas podían o no pasar por la puerta, pero no sobre ellos mismos.

Los investigadores también observaron una relación entre la capacidad de los pacientes de anorexia de pasar por la puerta y su tamaño corporal antes de contraer anorexia. Esto sugiere que los anoréxicos podrían seguir pensando que tienen su tamaño anterior, señaló la autora del estudio Dewi Guardia, del Laboratorio de Neurociencias Funcionales y el Hospital Universitario de Lille, en Francia.

El Instituto Nacional de Salud Mental, dependiente de los Institutos Nacionales de Salud, informa que los trastornos de la alimentación más comunes son la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón. Todas ellas causan graves perturbaciones en la dieta diaria, tales como comer muy poco o hacerlo en exceso, y quien la sufre puede pasar de un extremo al otro, o experimentar angustia severa y preocupación por la forma o peso del cuerpo.

Los trastornos alimentarios afectan a hombres y mujeres y suelen aparecer durante la adolescencia o adultez temprana, aunque también puede darse a otras edades. Son enfermedades tratables, y con frecuencia coexisten con la depresión, el abuso de sustancias o los trastornos de ansiedad.

Las personas con anorexia nerviosa son 18 veces más propensas a morir a una edad más temprana en comparación con las personas de edad similar. Se manifiesta con adelgazamiento extremo, incesante búsqueda de delgadez y negación a mantener un peso normal o saludable, miedo intenso a subir de peso, imagen corporal distorsionada, falta de menstruación y alimentación extremadamente restringida.

El cáncer del ceno y la obesidad en las mujeres


Hasta el momento, la obesidad era uno de los factores que podía favorecer la aparición del cáncer, pero con este estudio también se demostraría que además de tener más posibilidades de tener cáncer, las mujeres que tienen un alto índice de masa corporal y que han sido tratadas por cáncer de seno, tendrían menos posibilidades de curarse.

Mitos y verdades sobre el cáncer

Coordinados por el Eastern Cooperative Oncology Group, investigadores del Montefiore Einstein Center for Cancer Care en el Bronx, New York, evaluaron la relación entre IMC (índice de masa corporal) y la reincidencia del cáncer en tres prueba, en mujeres con cáncer de seno en estadío I, II y III, con tratamientos de quimioterapia con doxorrubicina y ciclofosfamida.

Al evaluar los resultados, encontraron que a medida que el IMC va aumentando en casos de obesidad (IMC ≥ 30 kg/m2) y sobrepeso (IMC, de 25-29 kg/m2), los rangos de recuperación son menores, debido a la hormona estrógeno receptora-positivo, que está relacionada con la obesidad.

Esta hormona, según los expertos, promueve el crecimiento de la epidermis y se cree que tendría el mismo efecto en las células cancerígenas, haciéndolas crecer.

Los científicos compararon los resultados con los de las mujeres que están en su peso normal y encontraron que las mujeres obesas son un 40% más propensas a que el cáncer vuelva a aparecer y un 69% más propensas a morir de cáncer de seno o de otra causa.

De hecho, entre las mujeres con sobrepeso, el riesgo a fallecer va creciendo a medida que las pacientes aumentan de peso.

Se estima que en los próximos ocho años, una de cada cuatro mujeres tendrá cáncer nuevamente y 891 morirán, incluyendo 695 de cáncer de seno.

Los grandes beneficios del Yoga


Aunque podría pensarse que el yoga es un ejercicio relativamente nuevo, realmente su práctica se remonta a miles de años atrás. Recientemente ha ganado popularidad porque se le asocia con un medio de ayuda para combatir el estrés de la vida cotidiana, el cual ha aumentado enormemente en la vida moderna, y porque ha crecido el interés por los ejercicios que trabajen tanto el cuerpo como la mente.

La palabra “yoga” significa “unir”, y eso es precisamente de lo que se trata: de unir a la persona completa, no sólo su cuerpo, sino también su mente y su espíritu. El yoga es una combinación de posturas o poses, ejercicios de respiración y meditación, los cuales aumentan la flexibilidad, la fortaleza y la tonicidad muscular. Los ejercicios mantienen el cuerpo y la mente trabajando de manera conjunta todo el tiempo.

Tipos de yoga

Existen diversos tipos de yoga, cada uno con características únicas. Por ejemplo, algunos de los más comunes se centran en la concentración, el estiramiento suave y ejercicios de resistencia. El Mantra yoga hace que los estudiantes repitan una palabra o frase para ayudarlos a controlar sus mentes mientras que otros tipos de yoga trabajan más la parte de la respiración y del control de la respiración para lograr una mejor vitalidad y mayor energía.

El Ashtanga yoga, denominado también “power yoga”, emplea una serie de posturas que fluyen de manera conjunta para crear movimientos constantes. Este tipo de yoga pone énfasis en la flexibilidad y el endurecimiento muscular. Muchas de las posturas utilizadas requieren el uso de las muñecas o los hombros para soportar la mayor parte del peso corporal. Este tipo de yoga no es adecuado para principiantes, en especial aquellos que carecen de resistencia en la parte superior del cuerpo.

El Bikram yoga ayuda a aumentar la flexibilidad y consiste en una serie de poses, 13 de pie y 13 sentadas, acompañadas de ejercicios y técnicas de respiración. Algunas personas confían en que el Bikram yoga puede ayudarlas a aliviar algunos síntomas de artritis y dolores crónicos de espalda. Si tú eres de las personas que no toleran el calor, ten presente que muchas clases de Bikram yoga se realizan a temperaturas de 80 a 100 ºF o más 27 a 37 ºC o más.

Otro tipo de yoga para principiantes es el Sivanada, que trata de ejercicios suaves, meditativos, relajantes y que alivian el estrés. Cuenta con 12 posturas básicas que componen el “Saludo al Sol”. Cada postura debe mantenerse por un largo período de tiempo para, según se dice, aumentar la conexión entre el cuerpo y la mente y dejar que el cuerpo de adapte a cada una y que la mente se relaje. La mayoría de las clases de Sivanada comienzan y terminan con un breve canto mantra seguido de oraciones. 

Beneficios del yoga

Podemos elegir tomar clases de yoga si queremos encontrar una manera de relajar nuestra mente, cuerpo y espíritu dentro de nuestra muy estresante vida cotidiana. Muchas de las técnicas existentes sobre las que hemos oído para reducir el estrés, como respirar profundamente, se basan en los principios del yoga. Algunos doctores que tratan pacientes con enfermedades cardiovasculares han incorporado el yoga en sus tratamientos ya que muchas de estas condiciones se ven agravadas por culpa del estrés. 

Algunas personas pueden estar buscando una manera para estirar y fortalecer sus cuerpos. Al incluir el yoga en la rutina de ejercicios, se mejora el rendimiento en otras actividades. Con apenas algunas lecciones de yoga, ya sabremos lo básico, técnicas de movimiento y respiración y podremos incorporarlo a nuestras rutinas diarias.

No le temas al yoga por considerarlo algo nuevo para ti, ni pienses que es exclusivo para las demás personas. El yoga encaja perfectamente en la vida de cualquier persona. Posiblemente te interesan los tipos de yoga que trabajan más la parte de la respiración y la relajación, o puede que prefieras el que pone énfasis en la flexibilidad y la resistencia. Si ya estás en buena forma, el yoga puede elevar el nivel de tus aptitudes físicas. Si apenas estás comenzando a ejercitarte de manera regular, ¡el yoga podría ser la mejor manera de comenzar a poner en forma tu cuerpo y tu mente!

Buenos Ejercicios para ejercitar las piernas



Antes de empezar un programa de ejercicios para las piernas, debes tener muy en cuenta que no es posible hacer ejercicios para desarrollar o reducir solamente una parte del cuerpo. Si quieres tener piernas bonitas, necesitas ejercitarte y ponerte en forma de la cabeza hasta los pies.

Por esta razón, la base para lograr este objetivo es el ejercicio aeróbico realizado de forma regular de 3 a 5 días por semana, de 30 a 60 minutos cada vez, acompañado de una dieta apropiada. Algunos ejemplos de ejercicios aeróbicos que enfatizan la actividad en las piernas son: subir escaleras, montar bicicleta, caminar, patinar o correr.

Una vez que hayas establecido tu rutina regular de ejercicio cardiovascular puedes empezar a ejercitar partes específicas de tu cuerpo, como las piernas.

Ejercicios sencillos y efectivos

A continuación te presentamos algunos de los ejercicios más efectivos para las piernas que puedes hacer en tu casa con toda comodidad y que pueden servirte de guía para elaborar tu rutina.

Antes de empezar, recuerda que debes iniciar despacio, como con cualquier rutina nueva, y dejar de hacer algún ejercicio si sientes mucho dolor o incomodidad.

1. Cuclillas squats:

  • Este ejercicio tonifica los siguientes músculos de la parte baja del cuerpo: los muslos, las caderas y los glúteos.
  • Empieza de pie, con las piernas abiertas a lo ancho de la pelvis y con las manos en las caderas nivel básico o sosteniendo pesas manuales, o mancuernas, con los brazos flexionados y las manos a la altura de tus hombros nivel avanzado.
  • Mantén la vista hacia adelante y aprieta los músculos abdominales para mayor estabilidad.
  • A continuación, dobla las piernas con las rodillas perpendiculares a los tobillos y echa las caderas hacia atrás, como si te fueras a sentar. No bajes más de 90 grados.
  • Con lentitud, regresa a la posición inicial, manteniendo tus talones en el piso.
  • Empieza con una serie de 10 a 15 repeticiones. Poco a poco, aumenta a 2 ó 3 series si quieres que tu rutina sea más estimulante.


2. Paso adelante lunge :

  • Comienza de pie, con los pies separados a más o menos 20, cm 8 pulgadas de distancia.
  • Da un gran paso adelante con el pie derecho, sin mover el otro pie, flexiona las rodillas y baja el cuerpo hacia el piso, con tu torso recto, hasta que tu rodilla izquierda esté a unos 8 cm, 3 ó 4 pulgadas del piso.
  • A continuación, empuja el pie derecho hacia el piso y, con un movimiento hacia arriba y atrás, regresa a la posición inicial.
  • Repite el movimiento con la otra pierna.
  • Haz este ejercicio muy despacio al empezar para asegurarte de lograr buena forma. Haz tres series de estos ejercicios con cada pierna, cuatro veces a la semana. Si el movimiento es muy fácil para ti, puedes hacerlo con pesas en cada mano.

3. Curl de piernas leg curl:

  • Para que este ejercicio sea más eficaz, necesitarás utilizar pesas que se fijan a los tobillos.
  • Empieza en posición "a cuatro patas", con las rodillas y las manos en el piso, y estira una pierna hacia atrás hasta que la rodilla esté derecha y un poco más alta que la cadera.
  • Dobla la rodilla hacia tu cuerpo lo más que puedas y estírala otra vez, pero no dejes que ésta baje a un nivel inferior a tu cadera.
  • Haz una serie de 15 a 25 repeticiones con cada pierna y repite la serie 2 ó 3 veces. Para mayor resistencia, puedes usar más peso.

La dieta del hombre primitivo



En ocasiones al hablar de “dieta” los nutricionistas no se refieren a una restricción en el consumo de ciertos alimentos o a una reducción en la ingesta de calorías sino a una manera de alimentarse. Al respecto, aún hoy existen tribus de cazadores y recolectores que conservan la dieta de la Era Paleolítica de hace 10,000 años. Son nativos delgados y fuertes que no padecen los males de la era moderna como obesidad, diabetes o enfermedades cardiovasculares.

La paleo-dieta, también conocida como la dieta del cazador o del hombre de las cavernas, es bien simple: sólo se consume lo que da la Naturaleza. Basta imaginar a un personaje de la Edad de Piedra, que puede comer carne si logra cazar alguna presa o si la salida de pesca fue afortunada. Y en ese caso, tendría alimento para dos días a lo sumo, antes de que la carne se eche a perder. ¡No había refrigeradores en ese entonces!

Si la caza no es propicia, recurre a las plantas: raíces, frutos y bayas, y huevos si encuentra algún nido. Al ser nómade, no cultiva ni consume harinas: ¡no hay panes o galletas, que son la perdición de la dieta de nuestros días!

El doctor Loren Cordain, experto en genética y alimentación del Paleolítico y profesor de la Universidad del Estado de Colorado, es el autor de la "Paleo Dieta". Sobre ella, expresa: “Los ensayos clínicos demostraron que es óptima ya que permite reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, presión sanguínea e inflamación, ayuda a bajar de peso, reduce el acné, promueve una salud óptima y un desempeño atlético”.

El experto sostiene que las enfermedades contemporáneas son consecuencia directa de lo que comemos, ya que el hombre del pasado consumía más frutas, verduras y proteínas, menos cereales y pocas grasas saturadas.

Jim White, vocero de la Academia Americana de Nutrición y Dietas opina que si adoptáramos la paleo-dieta, “seríamos mas sanos y más delgados. Lo que el hombre de las cavernas no comía, nosotros tampoco deberíamos consumirlo”. Este estilo de alimentación coincide bastante con el propuesto en la Guía Dietaria para los Americanos, pero es más abundante en grasas y proteínas y más reducida en el consumo de carbohidratos.

“Excluir granos enteros, legumbres y lácteos puede ser riesgoso porque estos alimentos son ricos en nutrientes y contienen calcio y vitamina D. Sin ellos, sería necesario recurrir a suplementos”, opina White.

Al respecto, Cordain disiente: “estos alimentos son sanos, pero nuestro genoma no está realmente adaptado a ellos y producen inflamación a nivel celular que puede promover enfermedades”, explica.

Entonces, ¿sí o no a los lácteos y los granos? “Como en todo, el exceso es un problema”, concluye White.

La paleo-dieta propone una porción diaria de cualquier tipo de carne, huevos, frutas y verduras frescas y frutos secos. Y sugiere olvidarse de los cereales, legumbres, lácteos, papas y por supuesto, azúcar y sal. Y si bien en la Edad de Piedra no se producía, aconseja agregar una cucharada diaria de aceite de oliva, girasol, uva o soja.

La menopausia y la alimentación



Las mujeres mayores que no deseen aumentar de peso tras la menopausia, quizás deban tomar en cuenta cuatro conductas alimentarias específicas, según una investigación reciente. "Perder peso y mantener la pérdida de peso es extremadamente difícil", aseguró Bethany Barone Gibbs, profesora asistente de salud y actividad física de la Universidad de Pittsburgh.

Esta observación surge tras estudiar los cambios, a corto y largo plazo, de casi 500 mujeres con sobrepeso u obesas, todas a finales de los 50 años. Halló ciertos hábitos alimentarios específicos relacionados con perder o no perder peso, donde a largo plazo les fue mejor a aquellas mujeres que:

. aumentaron el consumo de frutas y verduras
. redujeron los postres
. redujeron las bebidas azucaradas
. redujeron la ingesta de quesos y carnes (clasificadas en un mismo grupo)

Barone Gibbs tomó registros en dos oportunidades: a los seis meses y a los cuatro años. Los primeros cambios conductuales relacionados con cambios en el peso no fueron los mismos a los cuatro años. A los seis meses, comer menos postres y comida frita, beber menos bebidas azucaradas, comer más pescado y comer fuera de casa con menos frecuencia se relacionaron con una mayor pérdida de peso.

Sin embargo, a los cuatro años, no todas esas conductas siguieron vinculadas con la pérdida de peso. Este hallazgo sugiere que algunas conductas por lo general no se mantienen a largo plazo, planteó. Por ejemplo, la relación entre reducir la comida frita y el control del peso no fue aparente a los cuatro años. "Quizás sea posible abstenerse de las papas fritas durante seis meses, pero no para siempre", apuntó.

A largo plazo, las que comían más frutas y verduras, y menos carne y queso, eran más propensas a mantener la pérdida de peso. Los cambios en la dieta y en el peso eran pequeños. "Si aumentaban la ingesta de frutas y verduras en dos al día [respecto a la cantidad que consumían antes], se notaba una pérdida de 1.4 kilos (3 libras) al fin de los cuatro años", apuntó.

Reducir las bebidas azucaradas en 16 onzas al día también se relacionó con la pérdida de unos 1.4 kilos (3 libras) tras cuatro años. Quizás valga la pena que las mujeres que deseen perder peso y mantener la pérdida adopten las estrategias que funcionaban a los cuatro años, señaló Barone Gibbs.

Más de un tercio de los adultos estadounidenses son obesos, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Entre las mujeres mayores, los declives naturales en el gasto energético (muchas se hacen sedentarias) podrían dificultar la pérdida de peso a largo plazo, según Barone Gibbs.

Algunas mujeres mayores culpan el aumento de peso a un metabolismo más lento, pero el proceso es más complejo. A medida que las personas envejecen, la cantidad de músculo declina y la cantidad de grasa corporal aumenta, de forma que queman menos calorías. Los expertos señalan que, en última instancia, lo que determina el sobrepeso no es la velocidad del metabolismo, sino cuánto se come y cuánta actividad se hace.

Conoce mas de la dieta hipocalórica



Un nuevo estudio realizado con monos contradice resultados de investigaciones anteriores que sugerían que la restricción calórica podría fomentar la longevidad. Una reducción de calorías puede traer una variedad de beneficios de salud, desde un mejor metabolismo hasta unas tasas más bajas de diabetes y cáncer, y una función inmunitaria más fuerte. Pero no respaldó la idea de que sea una fuente de la juventud.

Durante los últimos 70 años, los investigadores han descrito cómo comer menos calorías significa vivir más tiempo, al menos para los animales que tienen una esperanza de vida más corta desde el principio, como los ratones y las ratas.

En el nuevo estudio sobre restricción calórica en primates, que son los animales emparentados más de cerca con los humanos, los investigadores compararon la salud y la longevidad de más de cien monos que llevaban dietas que proveían todas las calorías diarias recomendadas (el grupo de "control") o alrededor de 25 por ciento menos calorías.

Los animales cuyas calorías se redujeron no vivieron más tiempo, pero fueron más propensos a evitar la diabetes y a tener un mejor metabolismo. Los que comenzaron la dieta de restricción calórica en la niñez o la adolescencia también obtuvieron protección contra el cáncer y una mejora en el sistema inmunitario.

"No creo que estemos contradiciendo el dogma de la restricción calórica. Nuestro estudio no es una contradicción directa, ya que no señala que no funcione. Muestra que funciona de forma distinta", apuntó Julie Mattison, científica de planta del Laboratorio de Gerontología Experimental del Instituto Nacional del Envejecimiento (NIA) de Estados Unidos, en Maryland.

Investigaciones anteriores han reportado que los monos sometidos a restricción calórica viven más, aunque las diferencias en las dietas usadas en distintos estudios podrían ser importantes, anotó Mattison.

Un estudio realizado en el Centro Nacional de Investigación en Primates de Wisconsin dio a todos los monos una dieta más rica en azúcar que la del estudio actual del NIA. Y mientras los monos del grupo de control del estudio de Wisconsin comían todo lo que deseaban, el estudio de la NIA suministró porciones fijas al grupo de control.

Esas diferencias en el plan de dieta "nos dan dos respuestas distintas, que es bastante valioso tener", aseguró Mattison. Y añadió que su estudio pudo capturar unos efectos de la restricción calórica en los monos (y quizás también en los humanos) que ya consumen una dieta equilibrada y moderada, mientras que el estudio de Wisconsin sugiere el resultado posible de reducir la ingesta calórica si se come en exceso, o se tiene una dieta mala.

Los avances en la salud de los monos en restricción calórica no fueron suficientes para afectar las tasas de mortalidad. Las causas comunes de muerte fueron enfermedad cardiovascular, endometriosis en las hembras y cáncer, apuntó Mattison. La tasa de enfermedad cardiaca pareció ser ligeramente más alta en los animales jóvenes en restricción calórica, aunque la tasa es baja y es demasiado pronto para saber qué significa, apuntó Mattison. 

Leonard Guarente, director del Laboratorio Glenn de la Ciencia del Envejecimiento del Instituto de Tecnología de Massachusetts, dijo que "toda la evidencia que señala a que la restricción calórica mejora la salud incluso en los primates es bastante firme". Sin embargo no apoya la restricción calórica para las personas más allá de simplemente comer una dieta sana y evitar comer en exceso. "Me han dicho que no es muy divertido, y si no se hace de forma adecuada, puede resultar nocivo".

La mitad de los animales del grupo joven siguen con vida, y es posible que el equipo termine observando una mejora en la longevidad asociada con un régimen de restricción calórica en esos supervivientes, dijo Mattison. El estudio de Wisconsin solo evaluó la restricción calórica en monos jóvenes de 7 a 14 años de edad. Los científicos señalan que con frecuencia la investigación con animales no produce resultados similares en humanos.

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