Diferencias entre las personas flacas y las personas con sobrepeso (I Parte)

Uno de cada tres adultos y uno de cada seis chicos son obesos en los Estados Unidos. Las personas con sobrepeso no logran adelgazar, aún cuando un estudio de la Asociación Dietética Americana ha demostrado que el 38% reconoce que debería comer mejor. Pero, ¿qué hace que una persona sea delgada y otra tenga tendencia al sobrepeso?




Steve Siebold, ex atleta profesional y coach psicológico, enumera en su libro “Muere gordo o Ponte firme” las diferencias de hábitos y pensamiento entre las personas delgadas y las personas con sobrepeso u obesas. Conocerlas puede ayudar a tomar conciencia de nuestros hábitos poco saludables ¡y cambiar de estilo de vida para siempre!

1. Una persona gorda come por placer. Una delgada, para alimentarse
Muchas veces la comida se toma más por una actividad placentera que por una necesidad del organismo. Más si se tiene en cuenta que actualmente la comida está disponible a toda hora y no hay que procurarse el alimento como en tiempos remotos. Y eso da lugar a excesos. Así aumentan las tentaciones para aquellos que comen por placer, ya que a la vuelta de la esquina siempre habrá algún bocadillo que despierte el deseo.

La golosina de la felicidad
Las personas delgadas comen para estar saludables y tener energía, en tanto que las personas obesas o con sobrepeso relacionan comida con felicidad y se tientan con todo tipo de productos que ven en las publicidades. Los flacos las ignoran y eligen comidas más saludables, por eso comer para estar sano o comer para estar feliz es una diferencia de enfoque que cambia todo.

2.Para un gordito, las dietas no funcionan. Para un flaco, es la gente la que no funciona
Un alto porcentaje de estadounidenses tiende a justificarse diciendo que "la dieta no ha funcionado", cuando en realidad no lo han intentando lo suficiente. Así no se culpan por haber fracasado o disimulan su falta de compromiso. Sin embargo, la primera regla para adelgazar es cumplir el plan de dieta para poder ver los resultados. Y no sirve hacerlo en parte, ¡la entrega tiene que ser total!

3. La persona con sobrepeso espera que alguien la rescate de la obesidad
La gente con exceso de peso suele culpar a los fabricantes de alimentos y a los restaurantes porque los hacen tentar. También esperan alguna ayuda externa que los ayude a perder peso. Los flacos saben bien que si llegaran a engordar, sólo los puede salvar el que se refleja en el espejo: o sea ellos mismos. No hay héroes que lleguen para salvarlos y su mantra es: “soy responsable.”

4. Una persona gorda come en forma emocional. Una flaca, en forma estratégica
Una persona obesa come, cuando se siente mal. Pero cuando está contenta también come, ya que es una manera de premiarse. Los delgados piensan diferente: evitan la ingesta emocional y eligen comer solo cuando tienen hambre. Y si quieren premiarse, buscan otro tipo de premios: un paseo, una caminata o algún producto de belleza, por ejemplo.

5.Para una persona con libras de más, perder peso es doloroso. Para alguien delgado, es un precio a pagar
La verdad es simple: estar saludable y en línea cuesta. No hay dieta que no requiera disciplina y sacrificio; tampoco existen pastillas mágicas, ni pociones para adelgazar. El flaco asume que tiene que hacer el esfuerzo mientras el gordo se lamenta y no hace nada.

Un nuevo Método para quemar grasa, El Incinerador de Grasa

El incinerador de grasa es el método para bajar de peso más famoso de la red. Ha ayudado a miles de personas a deshacerse de esa grasa no deseada. Y no, no estoy exagerando, el incinerador de grasa llegó para cambiar las cosas en los productos para adelgazar. Algo tan bueno siempre va a estar en medio de la polémica.

Por eso mismo, cuando muchas personas conocen el incinerador de grasa se quedan preguntándose sobre realmente que hace, ¿el incinerador de grasa es un producto mágico? ¿Es una rutina de ejercicios que hará que baje de peso sin esfuerzo? ¿Es solo un truco publicitario para vender muchas copias del libro?

Por eso mismo, las personas que hemos vivido el éxito logrado por el incinerador de grasa queremos propagar lo que resultó bueno. Cuando ves una película quiere contarle a todos, ¿verdad? Y quieres que vayan a verla. Por eso mismo habemos personas que recomendamos el incinerador de grasa a todo el que quiere bajar de peso.

Incinerador de grasa: dos aspectos.
Vamos a revelar un poco de lo que hay detrás del incinerador de grasa: podemos dividirlo en dos aspectos muy importantes: la dieta y los ejercicios. Tal vez por eso te suene bastante común, porque después de todo casi siempre las personas te van a decir que el éxito de todo es hacer dieta y ejercicio.

Pues, ¡tienen razón! Y el incinerador de grasa se encuentra basado en estos dos principios. Pero, y aquí viene lo mejor, realmente es mucho más fácil. Incluso divertido y algo que puede llevar a cabo cualquier persona con apenas algo de voluntad. El incinerador de grasa es para cualquier tipo de persona.

Incinerador de grasa: La dieta
La palabra dieta…para muchos puede sonar como algo horrible, el ponerse a dieta es algo que nadie quiere hacer. Después de todo, comer es un placer al que no queremos renunciar. El incinerador de grasa no te obligará a dejar de comer esos platillos tan deliciosos que siempre te han encantado. El incinerador de grasa simplemente hará algunos pequeños deliciosos añadidos como parte de su fórmula secreta.

Eso, en pocas palabras, es que podrás seguir comiendo cosas sabrosas como hasta ahora. Con el incinerador de grasa no pienses que tendrás que dejar ese platillo dulce por el apio. Después de todo, estamos en esta vida para vivir y no para sufrir. La gente quiere ambas cosas: buena salud y buena comida. ¿Cierto o no?

Incinerador de grasa: el ejercicio.
No empieces a temer: no porque haya dicho que la dieta con el incinerador de grasa es algo bastante ligero, no quiere decir que vaya a desquitarse con horas y horas de arduo ejercicio. Nada lejos de la verdad, el incinerador de grasa simplemente te enseñará una muy pequeña rutina que podrás repetir unas pocas veces.

El incinerador de grasa te ayuda a maximizar resultados. Eso quiere decir que vas a realizar ejercicios muy específicos, pero que dan al blanco. Y eso finalmente se traducirá en que tendrás una excelente condición física y todo haciendo unos cuantos ejercicios. Así que no pienses que pasarás horas y horas en el gimnasio, hay otras formas.

¿Tu día es bastante corto? No temas, no te quedarás pegado horas y horas a la rutina que te propone el incinerador de grasa. Eso es otra de las ventajas (muchas, ¿verdad?), porque a veces nuestra rutina diaria no nos permite tener tiempo para poder hacer los ejercicios que queramos. Además, muchas ocasiones estamos tan cansados del trabajo que no queremos hacer nada.

Tranquilo, la rutina es efectiva y rápida, la estarás terminando en tan poco tiempo que tendrás todavía oportunidad de sentarte a ver la tele, estar en la computadora o salir a pasear. Recalco mucho en este punto que ofrece el incinerador de grasa, porque en realidad las personas queremos tener tiempo libre en nuestro día.

Incinerador de grasa: un método nuevo
Como podrás ver, el incinerador de grasa en realidad es un método nuevo que se acopla sobre el principio más viejo para bajar de peso que son la dieta y los ejercicios. No hay pretexto para que las personas no comiencen a perder peso ahora si habiendo un programa como el incinerador de grasa en el mercado.

Para acceder a este método da clic en el siguiente enlace:

Lo que no tienes que hacer, si quieres bajar de peso (II Parte)


6. Elegir el menú con el bolsillo
Un estudio de la Universidad de Carolina del norte en Chapel Hill halló que la gente come comida “chatarra” debido a su precio. Si los combos aumentan de valor, entonces el consumo disminuye. Un ejemplo es lo que ocurrió con la pizza. En los últimos 20 años su precio aumentó un 10 por ciento; su consumo disminuyó un 12 por ciento.

7. Consumo exagerado de azúcar
Viene en distintas formas, desde galletas hasta jarabe de maple, y contribuye no sólo a que aumente la obesidad sino también predispone a una gran cantidad de problemas de salud como alta presión arterial, enfermedades cardíacas, diabetes y depresión. “Imagina 150 sacos de azúcar apilados en tu garaje. Esto es lo que consume una persona promedio cada año!”, ilustra el Dr. Fabrizio Mancini, autor de “El poder de la autocuración”. Para evitar tanto consumo de azúcar, el especialista sugiere evitar el azúcar y la harina refinadas, disminuir el alcohol, entre otros

8. Tener una actitud pesimista frente a la dieta
Si eres optimista, sentirás que puedes tomar el control de tu vida e influir mejor en tu salud”, dijo el Dr. Fabrizio Mancini. “Un optimista después de ir al médico dice: el doctor tiene razón. He comido mucha comida chatarra, necesito comer más frutas y vegetales y cortar con tantas calorías. Voy a empezar a ir al gimnasio al menos tres veces por semana. Un pesimista, en cambio, se sentirá desprotegido, por lo que nunca tomará decisiones saludables”. Según el Dr. Mancini, los pesimistas siempre tienen profecías negativas auto-cumplidas.

9.Dedicarle poco tiempo a las comidas
Dejar pasar muchas horas sin comer es contraproducente. Porque con hambre, podemos caer en la tentación de comer lo primero que veamos. Además, tal como explica la Dra. Jessica Bartfield, especialista en pérdida de peso del Hospital Loyola Gottlieb Memorial. “El cuerpo necesita un flujo constante de glucosa durante el día para mantener el nivel de energía y prevenir que el metabolismo se haga más lento”.

10. No dormir lo suficiente
Aunque no lo parezca, el sueño está íntimamente relacionado con el sobrepeso. “Diversos estudios han demostrado que las personas que duermen menos de seis horas tienen niveles elevados de Ghrelin, una hormona que estimula el apetito, especialmente de alimentos altos en carbohidratos o calorías”, describe la Dra. Jessica Bartfield.

Lo que no tienes que hacer, si quieres bajar de peso (I Parte)

1. Comer porciones más grandes y con más frecuencia
El estadounidense promedio come mucho más afuera de su casa que antes. “Además, las porciones ahora se duplicaron o triplicaron, lo que implica un exceso de calorías que hay que quemar”, explica la Dietista Alison Massey, del Centro de Endocrinología del Centro Médico Mercy. El mejor ejemplo: un bagel hace 20 años tenía 140 calorías y ahora tienen 320.

2. Beber demasiadas bebidas azucaradas
Una botella de 20 onzas de Coca Cola (casi 600 ml) tiene 240 calorías; un Café Machiato de Starbucks, 230. Según la experta Alison Massey, “con reducir 500 calorías de nuestro consumo diario, podríamos perder entre 1 y 2 libras por semana (casi medio o un kilo, respectivamente)”.

3. Sobrestimar las calorías que quemas en el gimnasio
Si no se hacen algunos cambios en la alimentación, el ejercicio –aunque es necesario para bajar de peso y mejorar la salud general- no es suficiente. “Algunas personas sobrestiman la cantidad de calorías que queman cuando entrenan y no eliminan suficientes calorías de su dieta”, explica la dietista Alison Massey, del Centro Médico Mercy. Para tener en cuenta: una persona de 200 libras (90 kilos), si camina durante 20 minutos (a 20 millas / 32 km), quemará 145 calorías.

4. Subestimar las calorías que consumes
Es un problema bastante común entre las personas que están luchando la batalla del sobrepeso: distorsionar las porciones. “Algunos studios sugieren que se subestiman las calorías cuando las porciones son grandes”, comentó la dietista del Centro Médico Mercy.

5. Cada vez estamos más estresados
Vivir corriendo, preocupados por cumplir con todas nuestras responsabilidades no ayuda a bajar de peso. “Cuando estamos estresados nuestro cuerpo produce cortisol, una hormona que aumenta el apetito y nos lleva a comer de más”, declaró la nutricionista Jenny Patrizia, que aparece cada mes en Despierta América, de Univision.

Como podemos tener mas musculos, he aquí algunos consejos

Científicos de la Universidad Elon de Carolina del Norte aseguran que la tendencia vuelve a ser trabajar la masa muscular. Lo curioso, remarcan, es que tanto para ellos como para ellas el músculo tiene el mismo sentido: es sinónimo de seguridad, fuerza, y poder. Para lograr tenerlos sin recurrir a ninguna peligrosa medicación, conoce 10 tips para tener músculos a través de tu dieta.



1. Ejercicios + dieta = + músculos
Existen muchos ejercicios para tener más músculos y aumentar fuerza. Puede ser mediante un entrenamiento de resistencia usando aparatos, pesas, bandas o ligas, ejercicios isométricos, pelotas medicinales de diferentes pesos, entre otros métodos. La alimentación es clave para lograrlo.

2. Arroz, pastas, papas y cereales
En el período de entrenamiento es necesario comer alimentos como arroz, papas, pastas, cereales (avena, entre otros) con hidratos de carbono complejos. Te dan energía y mantienen los depósitos de energía en el cuerpo, justo cuando se necesite durante el ejercicio.

3. Comer 2 - 3 horas antes
Los músculos necesitan glucosa para poder tener energía al momento de ejercitarse. Esta glucosa se almacena en forma de glucógeno hasta que se necesita. Es necesario comer dos a tres horas antes del ejercicio para mejorar la capacidad. ¿Qué comer? alimentos altos en hidratos de carbono sin grasa, como por ejemplo: un yogurt bajo en grasa con plátano o un sándwich integral de crema de cacahuate.

4. Después, barra de fruta o granola
Después de entrenar, es necesario reponer la energía gastada. 15 minutos después del ejercicio una barra de fruta o granola de 200 a 300 calorías es suficiente. Después de una hora de hacer ejercicio, es importante una comida completa, por ejemplo: una pasta (sin exceso de grasa), pescado, pollo o carne sin grasa y una ensalada mixta, por ejemplo de hojas verdes, jitomate y aguacate.

5. Más hidratos menos cansancio
Para evitar el cansancio y que afecte al desempeño físico es necesario tener una adecuada reserva de glucógeno (energía almacenada en los músculos o en el hígado). Si se entrena una hora al día, se necesita una dieta alta en hidratos de carbono (60% de las calorías de la dieta). Recuerda comer pastas o papas hervidas u horneadas con aceite de oliva y queso parmesano y arroz integral de preferencia hervido. Los cereales integrales o avena también son fuente de hidratos de carbono.

¿Cómo contar los hidratos?
Quince gramos de hidratos de carbono están en: una ración de fruta (1 manzana, 1 pera, ½ plátano, por ejemplo); una ración de cereal (1 rebanada de pan, ½ taza de cereal, ½ taza de pasta, ½ taza de arroz, ½ papa cocida); bebidas deportivas (un vaso de 8 oz ó 250 ml).

6. Proteínas en carnes y lácteos bajos en grasa
Se recomienda proteína de origen animal como: pescado, atún, pollo y carne sin grasa, leche, queso y yogurt también deben ser bajos en grasa. Es conveniente consumir sólo las claras de huevo, para no excederse en las recomendaciones de colesterol.

7. Legumbres y frutos secos
Las fuentes de proteína de origen vegetal son también excelente opción: frijoles, soya, habas, lentejas, cacahuates y nueces, en especial cuando se combinan éstas con arroz u otro cereal pues se complementan los aminoácidos (partes de la proteína).

¿Cuántas proteínas tienen los alimentos?
Una guía práctica del contenido de proteínas es: 1 vaso de leche, ½ taza de yogurt o 1 oz (30g) de queso: 8 g; 30 g de pavo, pollo, pescado, atún, carne sin grasa: 7 g; Una porción de pollo, pescado, carne sin grasa de 150g: 35 g; 30 g de cacahuate que equivale a ¼ de taza: 7 g; ½ taza de frijoles o lentejas (u otra leguminosa): 7g

8. Fresas, kiwis y plátanos
Durante el ejercicio hay pérdida de potasio, por el sudor, por ello es conveniente consumir alimentos ricos en potasio y otros minerales. Las vitaminas y minerales las encuentras en frutas y verduras. El potasio se encuentra en la papa, fresa, brócoli, kiwi, plátano, tomate, naranja y peras, entre otros.

9. Hidratarse antes, durante y después del ejercicio
Se debe tomar líquidos por lo general 1 a 2 horas antes de hacer ejercicio, y 15 a 30 minutos antes. Durante el ejercicio cada 10 a 15 minutos. Asimismo, inmediatamente después de hacer ejercicio y cada dos horas posteriores al ejercicio.

9. Hidratarse antes, durante y después del ejercicio
Se debe tomar líquidos por lo general 1 a 2 horas antes de hacer ejercicio, y 15 a 30 minutos antes. Durante el ejercicio cada 10 a 15 minutos. Asimismo, inmediatamente después de hacer ejercicio y cada dos horas posteriores al ejercicio.

Enemigos del Abdomen Plano (Parte II)

Continuando con el articulo anterior sobre lo que tenemos que evitar para tener un abdomen plano, seguimos con aquellas cosas que impiden que tengas un abdomen completamente plano.



3. La mala postura
Es conveniente siempre observar la postura que se mantiene en el día, ya sea al caminar o al estar sentado, se debe tener la columna derecha, con el abdomen contraído y los hombros ligeramente hacia atrás y hacia abajo. Muchas personas al estar en estado de reposo tienden a relajarse sin contraer los músculos abdominales, lo que puede debilitar los músculos y evitar un buen tono muscular.

¿Cómo mejorar la postura?
La postura se puede mejorar con ejercicios que ayuden a fortalecer los músculos de la espalda, con yoga y con pilates. Asimismo, es conveniente evitar el uso de fajas comunes, ya que ocasiona que no haya buena circulación, sólo ayudan a disimular la grasa, más no a eliminarla.

Más razones en mujeres
El síndrome premenstrual, los cambios de hormonas (estrógenos y progesterona) pueden causar retención transitoria de líquidos, lo que origina un abdomen más abultado. Algunos anticonceptivos a base de esteroides también propician retención de líquidos.

4. Las grasas trans
Se deben evitar los productos altos en grasas trans que se encuentran en algunos productos industrializados, como pastelillos, donas, frituras empaquetadas, comida preparada con aceite hidrogenado. Es necesario leer bien las etiquetas para estar seguros de que ese alimento no tiene este tipo de grasas.

5. Gaseosas e hidratos de carbono
Las sodas o refrescos, en especial con gas, retrasan la digestión. También es importante restringir el consumo de bebidas con azúcar o que tengan jarabe de maíz alto en fructosa. La fructosa ocasiona distensión del abdomen en ciertas personas con intolerancia a ésta. Asimismo el consumo en exceso de hidratos de carbono (arroz, pasta, papas, pan, cereales, galletas, entre otros), pueden originar flatulencia, que es el exceso de gases en el intestino que suelen causar inflamación.

6. Brócoli, col, coliflor, col de bruselas y leguminosas
También alcachofas, nabo, espinaca, acelga, espárrago, pepinos, pimientos y cebolla cruda, rábano, entre otros. Además algunas frutas como pasas, ciruelas y bananas pueden causar distensión abdominal y ocasionar flatulencia o producción de gases en el intestino.

7. Frijoles, lentejas y soja
Las leguminosas como frijoles, alubias, lentejas, habas, garbanzos y soya también pueden provocar gases por el tipo de fibra que contienen. Cada persona tiene diferente tolerancia a estos alimentos, por lo que se debe observar y evitar los alimentos que causan mayor distensión abdominal, en especial cuando hay dolor y molestias.

8. Estrés y falta de sueño
El estrés propicia un incremento de la hormona cortisol, la cual propicia acumulación de grasa en el abdomen. Lo mismo sucede cuando no se duerme lo suficiente. El estar estresado y dormir poco propicia a que se deposite la grasa en el abdomen. En un estudio de la universidad de Yale se observó que el estrés puede causar un abdomen abultado en mujeres delgadas debido a que hay un incremento de la hormona cortisol. Así mismo durante la menopausia hay una disminución de la hormona estrógeno que propicia un mayor depósito de grasa en el cuerpo.

9. Falta de ejercicio
El sedentarismo propicia la acumulación de grasa en el abdomen. En cambio el ejercicio cardiovascular disminuye la grasa abdominal y al hacer ejercicios abdominales se fortalecen los músculos del abdomen. Se recomienda mínimo 30 minutos de ejercicio aeróbico (cardio), cinco veces a la semana (American Heart Association ). Asimismo, algunos ejercicios abdominales ayudan a tener un abdomen plano.

10. El sexo
La grasa corporal se distribuye en forma diferente en hombres que en mujeres. Las mujeres tienen forma de “pera” por la forma en que se deposita la grasa, en la cintura, caderas y muslos, debido a una cuestión genética. En cambio en los hombres la grasa se deposita en la cintura hacia la parte de arriba en forma de una “manzana”. Si bien la grasa se distribuye en esas zonas, se puede cambiar y disminuir la cantidad de la misma, mediante rutinas de ejercicio, además de la dieta.

Enemigos del Abdomen Plano (I Parte)

Comer y beber en exceso provocan la acumulación de grasa en la región abdominal. La grasa abdominal está relacionada con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes y ciertos tipos de cáncer. Por eso, es importante evitar los alimentos y hábitos que generan "rollitos" en el abdomen.



1. Las bebidas alcohólicas
Como toda regla hay una excepción y es el vino. En un estudio publicado por American Journal of Clinical Nutrition se observó que los flavonoides, antioxidantes presentes en el vino, el té, el chocolate obscuro, las manzanas y las peras están asociados a una disminución en el índice de masa corporal en mujeres a largo plazo. Cantidad recomendada: una copa para las mujeres y dos para los hombres.

Se puede detectar el exceso de grasa por el índice de masa corporal (un IMC ≥30 kg/m2 puede indicar obesidad). También se puede saber midiendo la circunferencia de la cintura con una cinta métrica en la región menor del abdomen o al nivel del ombligo. Los hombres no debe sobrepasar 40 pulgadas (102cm) y las mujeres 34.6 pulgadas (88 cm). (Survey, 2004. Prev Chronic Dis 2011).

2. La retención de líquidos
Un exceso de sodio en la dieta propicia retención de líquidos en algunas personas. Es necesario evitar alimentos que tengan mucho sodio: entre ellos, alimentos y snacks procesados como papas fritas, pretzels, cacahuates con sal, salsas, algunos condimentos y embutidos. La Asociación Americana del Corazón recomienda un consumo de menos de 1500 mg de sodio al día.

Varios son los factores que propician la grasa abdominal, entre ellos: factores genéticos y hormonales, la menopausia, el estrés, el sedentarismo y la falta de sueño. La alimentación también desempeña un rol importante, en especial los excesos de grasas saturadas (de origen animal) y grasas trans (grasas hidrogenadas) que se encuentran en muchos productos industrializados.

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